Cómo relajarse en el dentista, consejos para una visita agradable

La visita al dentista suele ser uno de los mayores miedos que tenemos y por lo que demoramos esta visita, el cómo relajarse en el dentista siempre ha sido una duda popular, y el no acudir puede deteriorar aún más nuestra salud dental.


El dolor bucal no siempre avisa de que pasa algo ya que en ocasiones nuestras piezas dentales se deterioran sin avisar o desconocemos tratamientos tan importantes como son el de las encías (estudios periodontales).
Este miedo casi siempre es por una mala experiencia en el pasado. Por falta de delicadeza en el trato o simplemente porque no había los avances odontológicos que hay ahora.

Cómo relajarse en el dentista

Las tres noches anteriores a tu cita programada procura tomar alguna infusión relajante después de cenar, tipo tila alpina o valeriana (ésta última la tienes también en pastillas), te ayudará a descansar mejor y no darle vueltas a la cabeza con pensamientos negativos.

El día de la consulta, ya sentada en el sillón dental, te propongo una sencilla técnica de relajación, basada en cómo debes respirar y cómo intentar evadirte del “lugar donde te encuentras”. 

La respiración: cuando te vayan a colocar la anestesia vas a inspirar por la nariz y lo soltarás por la boca con fuerza en un soplido largo. Si este acto de anestesiar la zona a intervenir dura más tiempo, vamos a respirar de una forma más pausada.

Coloca tus manos sobre el abdomen, coge aire por la nariz, mientras mentalmente cuentas hasta tres  uno-dos- tres), reten el aire durante tres segundos (uno-dos-tres) y suéltalo por la boca (uno-dos-tres) mientras notas como tu abdomen sube y baja con cada respiración.

Es aconsejable que mantengas los ojos cerrados te ayudará a estar más tranquila-lo y evitar que te entre algo en los ojos pues se trabaja muy cerca de ellos. Solicita si quieres que te los protejan con una mascarilla o con unas gafas. Te indicaremos que si necesitas para en algún momento levantes una mano.

 

consejos para relajarse en el dentista

 

Evadirte:Una vez colocada la anestesia, comenzará el tratamiento en sí, implantes, empastes, raspajes, exodoncias…Mantén tu respiración tranquila y ahora toca intentar evadirse del asiento del dentista, aquí va a depender mucho de las aficiones o gustos de cada uno, puedes imaginar o recordar.

Por ejemplo, organizar el menú de la cena-comida con la familia el fin de semana que os reuniréis en tu casa y hace tiempo que no os veis y ha de ser especial. Planear la reunión anual con tus amigos de la escuela. Programar un viaje con tu pareja…lo dicho, puedes hacer planes o recordar por ejemplo esa escapada en la que lo pasaste tan bien. 

Lo importante de todo este ejercicio es que te centres en el mínimo detalle, (por ejemplo, a quien avisarías para ese día especial, de comida o de cena, el local que eligirías para salir a cenar o en casa, en autobús o en coche, el menú que pedirías o elaborarías, la lista de la compra, hasta el vestido o la camisa…) que te regocijes en ello y sientas la alegría que te hace sentir ese buen momento. 

El dentista para los niños

 A la hora de hablar de los más pequeños más que de cómo relajarse en el dentista, me centraré en cómo los padres deben preparar a sus hijos para la primera cita al dentista.  El propio odontopediatra ya tienes sus propias estrategias para hacerle lo más llevadera posible la estancia en el gabinete.

Es importante que la visita al dentista se plantee en casa como algo normal y positivo, (nunca comentar experiencias negativas delante de ellos), por ejemplo mencionar al niño que mamá y el hermano ya han hecho su revisión anual y ahora le toca a él.

El dentista es alguien que le va a ayudar a que no tenga caries, arreglar los dientes si las tiene, procurar que su boca esté sana y cuidar de él. Porque además “esto a su vez es muy importante para el ratoncito Pérez pues él, sólo se lleva los dientes que están sanos o arreglados “.

 

dentista con niños

 

Para que conozca un poco de que va “ lo del dentista”,  existen cuentos, videos en youtube  que puedes ver con él, también puedes jugar con él a contar los dientes primero que lo haga él en tu boca y luego tú en la suya, si te puedes hacer con  un espejito dental mucho mejor, pues es un material que se usa continuamente en consulta.

Hay que responder sinceramente a las preguntas que plantee el niño, porque si descubre que le hemos mentido ya no volverá a confiar. Intentar no usar palabras agresivas en las explicaciones, como “agujas”, “ pinchar “…

Podemos sustituirlo por “agua dormilona y lo que va a sentir es como un pellizco de los que le da su hermano o el amigo del cole”. No preguntarle si tiene medio, sustituir esta expresión por “¿estás preocupado por la cita?”, sentarse tranquilamente con él y hablar del tema con la mayor naturalidad posible, insisto siempre en un ambiente positivo. 

Finalmente decir que funciona muy bien el premiar su buen comportamiento. No prometerles chucherías por supuesto, pero sí algún regalito que les guste, o experiencias que además lo alejarán de la situación y en caso de que saliera con algo de dolor de la consulta lo distraerán, como por ejemplo ir a jugar un rato al parque o ver su película favorita al llegar a casa.

Debemos de hacer la visita al dentista lo más natural posible, sin dramas, para adquirirlo como algo más que hacer al año para cuidar de nuestra salud. Los adultos tenemos traumas por malas experiencias en el pasado, pero actualmente es labor de los padres y los odontólogos que esos malos ratos no los tengan los más pequeños, enseñándoles cómo relajarse en el dentista y recibiendo tratamientos odontológicos y formación mucho más avanzada que hace años.

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